UNA METODOLOGÍA PARTICIPATIVA

1. EL MÉTODO DEL “CASO”

En los cursos de Orientación Familiar de IFFD se sigue un método pedagógico que es esencialmente participativo, conocido como METODOLOGÍA DEL “CASO”. Este es un proceso didáctico que se comenzó a usar en la escuela de negocios de la Universidad de Harvard. En IFFD, este método adquiere una singularidad específica que enriquecido con la experiencia, aporta a los matrimonios un eficaz sistema para mejorar las actitudes educativas en su familia.

Un programa concreto aborda aspectos diferentes de la educación y de la vida familiar que son presentados en forma de “caso”. Son pequeños relatos sacados de la vida real en el que subyacen uno o varios problemas relacionados con el tema específico que se trata en cada sesión.

La pedagogía de este método es simple: ante una serie de situaciones concretas de una familia –relatadas en el “caso”-, los asistentes realizan un análisis de algunos aspectos de los problemas, situaciones, causas o circunstancias de las mismas.

Las líneas generales de este análisis llevan a una síntesis o manera de enfocar otros problemas reales que pueden surgir en la vida de las familias, es decir, aplicar a la propia familia parte de lo discutido en el “caso”.

2. FASES DEL MÉTODO Y MATERIAL AUXILIAR

El estudio y la profundización en las materias de cada sesión se desarrolla en cuatro fases:

                                    • Lectura personal
                                    • Estudio, análisis y discusión entre el matrimonio
                                    • Exposición en pequeños equipos de varios matrimonios
                                    • Debate en sesión general de todos los equipos participantes del curso, moderada por un profesor experto en el tema

En la carpeta del curso se entregan también las Notas Técnicas, que son un complemento del “caso” para el estudio de los participantes. Estas notas, redactadas con brevedad y rigor científico, pretenden facilitar conceptos y sugerir criterios a los participantes durante el curso.  Una relación bibliográfica ayuda a reunir una pequeña biblioteca familiar que será de gran utilidad durante el desarrollo de las sesiones y también con posterioridad.

 

3. ESTUDIO DEL “CASO”, DE LA “NOTA TÉCNICA” Y REUNIONES DE EQUIPO

Conviene precisar que este método exige de los participantes un estudio profundo del “caso”, a diferencia de la conferencia, del coloquio o cualquier otro sistema pedagógico.

Para comprender bien los argumentos y juicios de los otros participantes en el curso de la discusión y para exponer bien los propios, el participante debe haber preparado previamente la sesión general. Esta preparación se debe lograr mediante el estudio del “caso” de manera individual, y también en la sesión celebrada por el equipo de trabajo. De aquí, la gran importancia que tienen estas reuniones de pequeños grupos en las que los participantes examinan sus ideas antes de exponerlas en la sesión general en presencia del moderador.  Podemos asegurar que es ésta la fase más importante y delicada de la metodología y por supuesto en la que se obtienen los mejores frutos.

Conviene no olvidar además que quienes tienen tendencia a callarse cuando están ante un gran grupo, a menudo se encuentran más cómodos para disentir y debatir en pequeñas reuniones.

Este aspecto concreto del método no tiene como objeto llegar a un consenso en el interior de los grupos. Cada participante es el único responsable de la presentación posterior de sus ideas en la sesión conjunta. En consecuencia, debe ser rechazada la posibilidad de designar portavoz a uno de los integrantes del grupo para que, en nombre de éste, exponga su parecer en la sesión general.

 

4. INTERVENCIÓN DE LOS PARTICIPANTES EN LA SESIÓN GENERAL

La discusión o debate de un “caso” busca el perfeccionamiento del participante, de esta forma la intervención de los asistentes es decisiva para el logro de los objetivos propuestos en cada programa.

No obstante, conviene tener en cuenta que cada uno de los asistentes “participa” en la discusión incluso cuando permanece en silencio. Debe escuchar las aportaciones de los demás participantes, y comparar permanentemente lo que se dice con sus ideas personales y su propio análisis. Así, pues, se puede afirmar que se aprende del mismo modo cuando se sigue con atención la argumentación de otro participante que en la intervención activa con la exposición de las propias ideas.